El misterio de la cafeína: ¿Por qué a unos no les hace nada y a otros les quita el sueño?
¿Te has fijado en que hay personas capaces de tomarse un café doble o una bebida energética por la noche y dormir como un tronco, mientras que a otros una sola taza por la tarde les deja mirando al techo?
El café es la sustancia psicoactiva más consumida del mundo. Cada día se consumen más de dos mil millones de tazas, sin contar refrescos, bebidas energéticas, chocolate o suplementos deportivos. Su función principal no es aportar energía real al organismo, sino enmascarar el cansancio: bloquea la acción de la adenosina, la molécula que se acumula en el cerebro a lo largo de la jornada provocando la sensación de sueño.
¿Por qué la cafeína afecta de forma diferente a cada persona?
El misterio de por qué unas personas toleran tanto la cafeína y otras son ultra sensibles responde a varios factores biológicos y de estilo de vida:
La genética (El gen CYP1A2): La velocidad con la que el hígado procesa y metaboliza la cafeína está dictada principalmente por este gen. Los estudios demuestran que la ascendencia y los factores hereditarios juegan un papel clave en este proceso.
El tabaco y los medicamentos: Fumar estimula el hígado, acelerando la descomposición de la cafeína hasta en un 65%. Por el contrario, algunos fármacos, los anticonceptivos hormonales y etapas como el embarazo ralentizan drásticamente este proceso, haciendo que la sustancia permanezca atrapada en el cuerpo durante mucho más tiempo.
La tolerancia y la adaptación: El consumo habitual de café hace que el cuerpo se adapte a su presencia, reduciendo la sensibilidad a sus efectos. Si se deja de consumir durante unas semanas, el cerebro revierte esta adaptación, provocando que la primera taza posterior genere un efecto estimulante mucho más fuerte.
Referencias:
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