Muchas personas han tenido esta sensación: preparan un café, prueban el primer sorbo y, unos minutos después, notan que la bebida parece diferente. ¿El café ha cambiado realmente? En parte sí, pero sobre todo ha cambiado la forma en la que percibimos sus características.
El consumo moderado de café y té se asocia con un menor ritmo de deterioro cognitivo, pero la ciencia aún no permite hablar de prevención El café y el té llevan años siendo objeto de investigación por su posible relación con la salud cerebral. Ahora, un estudio longitudinal ha analizado si el consumo habitual de estas bebidas se relaciona con la evolución de las capacidades cognitivas a lo largo del tiempo.
La principal diferencia entre el café en grano y el café molido está en el momento de la molienda. El café en grano conserva mejor sus características aromáticas porque permanece entero hasta justo antes de la preparación, mientras que el café molido ofrece una mayor comodidad al estar listo para su uso.